Inteligencia Artificial en visitas de obra: de las fotos al acta

La inteligencia artificial en visitas de obra no tiene por qué servir para diseñar edificios imposibles ni para generar imágenes espectaculares. También puede resolver una parte bastante menos vistosa del trabajo del arquitecto: registrar lo que se habla, ordenar fotografías y preparar el acta después de cada visita.

Durante una visita ocurren demasiadas cosas al mismo tiempo. Mientras se revisa un remate aparece el electricista con una duda, alguien recuerda cuándo llegan las lámparas, se detecta un escalón suelto y todavía queda por decidir quién cerrará un hueco después de que intervenga el instalador de frío.

Todo esto sucede mientras se camina, se habla y se hacen fotografías. El problema viene después, cuando toca reconstruir lo ocurrido y convertir una colección de imágenes, mensajes y notas rápidas en un documento que pueda entender todo el mundo.

Hasta hace poco podía terminar una visita con fotografías en el teléfono, anotaciones dispersas y varias decisiones que todavía debía relacionar entre sí. Ahora estoy probando otra forma de hacerlo.

Cómo utilizo la inteligencia artificial en visitas de obra

En la visita del 12 de agosto a Garage Casanova estaban Sonia, Alberto, Antonio y yo. Lo primero que hice fue abrir un chat, indicar la fecha y escribir los nombres de los asistentes.

En este caso utilicé ChatGPT como herramienta de registro. A partir de ese primer mensaje fui introduciendo la información a medida que aparecía durante la visita.

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Inicio del registro con inteligencia artificial en una visita de obra, con fecha, asistentes y primeras anotaciones

Algunas observaciones eran simples recordatorios. Por ejemplo, el jueves llegaban las lámparas y la pizarra de la trasbarra. La pizarra se dejaba colocada y Fra podía instalar las lámparas el lunes.

No necesitaba redactar correctamente cada punto mientras recorría la obra. En ese momento lo importante era registrar la información sin perder el hilo de la conversación.

La respuesta de la inteligencia artificial era deliberadamente mínima: “Anotado”. No debía desarrollar las explicaciones ni preparar el documento todavía. Solo tenía que conservar las indicaciones para trabajar con el conjunto al finalizar la visita.

Esto parece un detalle menor, pero modifica bastante la forma de tomar notas. Ya no tengo que detenerme a escribir frases completas en el móvil ni confiar en que después recordaré qué significaba cada fotografía.

Fotografías acompañadas de instrucciones breves

Uno de los puntos de la visita era el encuentro entre dos pavimentos. Hice una fotografía y añadí una indicación muy sencilla: “Se acaba en rampa hacia adentro. Lo hace Leo”.

Fotografía del encuentro entre pavimentos con una instrucción para formar una rampa hacia el interior
Una fotografía y una indicación breve registran la solución acordada y su responsable.

La frase no tiene la redacción propia de un acta, pero contiene la información necesaria: el lugar, la solución acordada y la persona responsable.

Otro caso era más complejo. En una zona de la trasbarra quedaban visibles las instalaciones de frío. La indicación fue que el viernes se arreglarían los tubos, que Toni estaba al tanto y gestionaba la intervención y que, una vez terminado ese trabajo, Leo cerraría el hueco y lo revestiría con cerámica.

Fotografía de las instalaciones de frío con instrucciones para cerrar y revestir el hueco
La nota conserva el orden de intervención y distingue los trabajos de Toni y Leo.

Aquí no había una única tarea, sino una secuencia de trabajos. Primero debía intervenir el instalador de frío. Después podía cerrarse el hueco y colocar el revestimiento.

Este tipo de situaciones es habitual. Muchos trabajos dependen de que otro industrial termine antes. Si esa relación no queda clara, es fácil cerrar un hueco demasiado pronto o bloquear una partida porque nadie sabe quién debe iniciar la intervención.

La inteligencia artificial no decidió la solución ni determinó los responsables. Todo eso se habló durante la visita. Su función consistió en conservar la explicación y organizarla posteriormente.

Del chat al acta de visita de obra

Al finalizar la visita, el chat contenía fotografías, frases dictadas, nombres, fechas de entrega y responsables. La información estaba registrada, pero todavía no era un documento de obra.

El siguiente paso fue pedir que todo ese material se organizara dentro de una estructura común. El acta resultante identifica la obra, la fecha, los asistentes y el criterio general de la visita. Después agrupa los asuntos en puntos de seguimiento con un título, un responsable, una explicación y, cuando corresponde, una fotografía.

Encabezado del acta creada mediante inteligencia artificial en visitas de obra
El documento organiza la obra, la fecha, los asistentes y los puntos de seguimiento.

La anotación rápida sobre el encuentro entre pavimentos se convirtió en lo siguiente:

Paso interior — Remate en rampa
A cargo de: Leo
Acabar el encuentro del pavimento formando una rampa hacia el interior.

La explicación sobre las instalaciones de frío quedó organizada de esta manera:

Instalaciones de frío — Cierre y revestimiento
A cargo de: Toni / Leo
El viernes se arreglan los tubos de frío. Toni está al tanto y gestiona la intervención. Una vez finalizada, Leo cerrará el hueco y lo revestirá con cerámica.

Puntos del acta con fotografías, responsables e instrucciones sobre la rampa y las instalaciones de frío
Las anotaciones iniciales se convierten en puntos de seguimiento con fotografías y responsables.

En este caso, la herramienta mantuvo el orden de intervención y reunió a los dos responsables dentro del mismo punto. La fotografía dejó de ser una imagen aislada y pasó a formar parte de una instrucción concreta.

Además, el acta completa recogió asuntos muy diferentes: la llegada de lámparas y mobiliario, los apliques de los baños, los mecanismos eléctricos, los vinilos de las neveras, la reparación de un escalón y varios trabajos de pintura y microcemento.

Qué aporta realmente este sistema

El valor de la inteligencia artificial en visitas de obra no consiste únicamente en redactar más rápido. También permite mantener una estructura constante entre documentos y relacionar cada fotografía con una explicación.

De este modo, los industriales pueden localizar con más facilidad los asuntos que tienen a su cargo. Al mismo tiempo, las fotografías quedan vinculadas a una decisión, una incidencia o un trabajo pendiente.

La herramienta también descarga parte del trabajo mecánico que aparece después de la visita. Ya no es necesario revisar todas las imágenes para intentar recordar por qué se hicieron ni transcribir cada nota desde cero.

Sin embargo, la información de partida sigue dependiendo del arquitecto. La inteligencia artificial puede mejorar la redacción de una instrucción, pero no sabe si la solución es técnicamente correcta. Tampoco puede comprobar si una fecha es viable o si el trabajo se ha ejecutado adecuadamente.

La primera versión no siempre es la buena

Sería muy bonito decir que, al pulsar un botón, apareció un documento perfecto. No ocurrió así.

La primera versión del acta tenía problemas de maquetación. Algunas fotografías eran demasiado grandes, ciertos títulos quedaban separados de sus imágenes y los saltos de página no estaban bien resueltos.

Por tanto, hubo que revisar el resultado, corregir el formato y volver a generar el documento. Esto también forma parte del uso real de estas herramientas. La inteligencia artificial ahorra trabajo, pero no elimina la supervisión.

En algunos aspectos, simplemente cambia el tipo de trabajo. Dedico menos tiempo a transcribir notas y más a comprobar que la información, las responsabilidades y la presentación sean correctas.

También es necesario controlar qué información se incorpora al chat. No conviene subir datos personales, documentación contractual o información sensible que no sea necesaria para preparar el acta.

Una herramienta para la parte menos visible de la arquitectura

Cuando se habla de inteligencia artificial aplicada a la arquitectura, casi siempre aparecen imágenes generadas, renders realizados en pocos segundos o edificios imposibles. Ya expliqué parte de este tema en la entrada sobre inteligencia artificial aplicada al diseño.

Sin embargo, una parte importante de nuestro trabajo es bastante menos fotogénica. Consiste en documentar decisiones, coordinar industriales, revisar trabajos pendientes y conseguir que lo hablado durante una visita llegue correctamente a todas las personas implicadas.

Es precisamente en esta parte donde encuentro una utilidad concreta. La inteligencia artificial en visitas de obra me permite concentrarme en la obra, hacer fotografías y dictar las decisiones. Después obtengo una primera versión organizada y trabajo sobre ella hasta convertirla en un documento válido.

No sustituye el criterio del arquitecto ni resuelve la obra por su cuenta. Sin embargo, reduce el trabajo administrativo que comienza cuando termina la visita y todavía quedan fotografías por clasificar, notas por descifrar y un acta que enviar.

Si te parece interesante este sistema y quieres aplicarlo en tus propias visitas de obra, puedes dejarme un comentario o ponerte en contacto conmigo. Te explicaré cómo preparo el chat y te pasaré el prompt y la estructura que utilizo para generar las actas.

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