Proyecto de diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona: Bornés Restaurante
Este proyecto de diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona (Bornés Restaurante) empezó antes de elegir materiales, luminarias o mobiliario. Entras en un local del casco antiguo, empiezas a rascar paredes, levantar capas, quitar añadidos de obras anteriores y, de golpe, aparece el edificio de verdad. En este caso, apareció la piedra. No una pared decorativa puesta para que parezca antigua, sino los muros reales de un edificio medieval, con todas las marcas que fue dejando el paso del tiempo.
Durante el proyecto de diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona limpiaron todas las paredes para recuperar esa piedra. No se trataba de inventar un ambiente rústico ni de pintar la historia por encima. Se trabajó con empresas especializadas en restauración y limpieza de piedra, buscando mantener el color, la textura y el aspecto original de los muros. La idea era sacar a la luz lo que ya estaba ahí, sin disfrazarlo.
En ese proceso fueron apareciendo puertas tapiadas, ventanas cerradas, arcos, huecos antiguos y restos de soportes que explicaban un poco los diferentes usos que tuvo el local durante siglos. Cada pared tenía algo para mirar. Algunas cosas se pudieron recuperar, otras simplemente quedaron como huella. Y ahí empezó realmente el proyecto: no desde una imagen de Pinterest, sino desde lo que el propio local estaba mostrando.
Diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona: la piedra que apareció en obra La piedra que apareció en obra
Cuando trabajas en un edificio medieval, la obra no se puede plantear igual que en un local completamente neutro. Hay decisiones que no se pueden tomar desde el render. Primero hay que limpiar, picar, mirar qué aparece y entender qué está pasando en cada muro.

Diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona: En este restaurante del Born, la recuperación de la piedra fue una parte fundamental del proyecto. No buscábamos una piedra perfecta, regular, ni demasiado limpia. Tampoco queríamos cambiarle el color o dejarla con ese aspecto falso que a veces tienen algunas intervenciones cuando intentan parecer antiguas. La intención era respetar lo que había, limpiarlo con cuidado y dejar que el propio edificio marcara parte del ambiente.
Bornés Restaurante
Por eso el trabajo de limpieza fue muy importante. La piedra tenía que recuperar presencia, pero sin perder textura. Tenía que notarse que era real, que llevaba ahí siglos, que no era un revestimiento decorativo comprado por catálogo. Esto parece una obviedad, pero no lo es. En este tipo de locales es muy fácil pasarse de frenada y terminar convirtiendo la historia del edificio en un decorado.
A medida que avanzaba la obra, cada muro fue dando información. Aparecieron antiguas aberturas, zonas tapiadas, cambios de material, arcos y restos de usos anteriores. Todo eso ayudó a construir el carácter del restaurante. No como una explicación histórica literal, sino como una presencia constante dentro del espacio.
Diseño y reforma de restaurante en el Born de Barcelona: la piedra que apareció en obra, Una entrada pensada para cócteles, platillos y tapeo
El restaurante se organiza en varias zonas, con usos bastante definidos. La primera parte funciona como el ambiente más informal del local. Es la zona pensada para platillos, tapeo, copas y coctelería de autor. Por eso, la barra principal de cócteles aparece como el primer gran hito del recorrido.

Esta barra no se planteó como un simple mueble de servicio. Tenía que ordenar el espacio, marcar el uso y explicar desde la entrada que esa primera zona tiene un ritmo distinto al resto del restaurante. Es una parte más activa, más cercana a la barra, más pensada para entrar, tomar algo, comer de manera informal o empezar la experiencia antes de pasar a los salones interiores.
La barra está realizada con estructura metálica pintada al horno en tonos cobres. Es un material que funciona muy bien con la piedra recuperada, porque no intenta imitarla ni competir con ella. Tiene presencia propia, pero no rompe el ambiente del local. Detrás de la barra aparece una estantería que trabaja casi como una lámpara. Por un lado, ilumina las botellas desde atrás. Por otro, deja ver la textura del muro de piedra.
Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer nuestro artículo sobre materiales para barras de bar.
La cocina como pieza central del restaurante
La cocina ocupa una posición muy importante dentro de la distribución. No está escondida al final del local, sino situada en el centro, separando los dos grandes ambientes del restaurante. Por un lado queda la zona de barra, cócteles y comida más informal. Por otro, los salones interiores.

Desde la cocina sale una barra de pase directamente visible al público. Hacia el exterior se diseñó una barra fría con mesas y una zona de show cooking para comensales. Desde ahí salen los platos fríos, algunos platillos y parte del trabajo que interesa mostrar. La cocina se deja ver, pero de forma controlada. No se convierte todo en un espectáculo permanente, sino que se enseña lo justo para que el cliente entienda que ahí pasan cosas.
El pasillo central también participa de esa relación con la cocina. Una pequeña ventana permite ver el trabajo de los cocineros, mientras que una gran cava de vinos ocupa una parte importante del recorrido. El vino tiene mucho peso dentro del restaurante, así que no podía quedar escondido como un simple almacén. Tenía que aparecer, estar presente y formar parte de la experiencia del local.
Junto a esa cava se sitúa una barra de apoyo para bebidas, donde se ubican los tiradores de cerveza y otros elementos de servicio. Es una zona de trabajo, pero también una pieza más dentro del recorrido. En un restaurante de este tipo, las zonas técnicas no pueden resolverse como si fueran algo ajeno al proyecto. Tienen que funcionar bien y, al mismo tiempo, formar parte del ambiente.
Los salones y los cambios de nivel
A partir de la zona central se llega al primer salón. Es una parte de transición entre el movimiento de la barra y la zona más tranquila del restaurante. En este punto también se encuentra el acceso a los lavabos.

Este salón no se resuelve como una sala plana y homogénea. El espacio se divide en varios niveles. Primero aparece una cota de acceso, con una mesa situada junto a una gran ventana interior que permite ver el trabajo de los chefs dentro de la cocina. Después, el salón baja tres o cuatro escalones hacia una zona más recogida y también sube hacia un pequeño altillo.
Todo queda comunicado visualmente, pero los cambios de nivel ayudan a separar ambientes sin tener que cerrar el restaurante con tabiques. Esto en un local antiguo funciona muy bien, porque permite crear rincones, cambiar la escala y dar cierta intimidad sin perder la lectura general del espacio.
Atravesando estos salones se llega al ambiente final. Es probablemente la sala donde la piedra recuperada tiene más presencia. Aquí el restaurante cambia de ritmo. Es un salón más polivalente, con mesas sueltas que pueden funcionar de manera independiente o juntarse para grupos. La idea era ofrecer una zona más tranquila, con más privacidad, pero sin convertirla en una sala aislada del resto.
Iluminar sin matar el carácter del local
Uno de los temas más importantes de esta reforma fue la iluminación. En los locales del Born, y en general en muchos edificios antiguos de casco histórico, la luz natural suele ser escasa. Eso obliga a trabajar con mucho cuidado. Si iluminas demasiado, matas el ambiente. Si iluminas poco, terminas con uno de esos restaurantes donde no se ve la carta y el cliente tiene que sacar el móvil para usar la linterna.
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Para nosotros eso no funciona. La penumbra está bien cuando está controlada. Lo que no puede pasar es que el cliente no vea lo que come, no pueda leer la carta o tenga la sensación de estar en un local mal iluminado.

Por eso se diseñaron unas lámparas específicas para este restaurante. Son piezas pivotantes, con un pequeño foco orientable, que permiten dirigir la luz justo al centro de la mesa. La luz es potente donde tiene que serlo, pero discreta. No encandila y no rompe la atmósfera general del salón. La idea es iluminar lo que interesa: la mesa, la comida, la carta y el gesto de quien está sentado.
Estas lámparas también permiten reconfigurar el salón. Si las mesas se mueven para formar una mesa larga o para organizar un grupo, las luminarias pueden girar sobre su eje y adaptarse a la nueva disposición. Incluso pueden orientarse hacia las paredes de piedra para bañar los muros cuando la distribución lo pide.
La iluminación general se resolvió con luz indirecta mediante tiras LED, colocadas para iluminar los techos de revoltones de una manera suave. No se buscaba llenar el local de luz, sino devolver algo de claridad ambiental al salón y evitar zonas muertas. También se diseñaron bases y soportes especiales para integrar esta iluminación sin que pareciera añadida después.
Hierro, piedra y piezas hechas para este restaurante
Tanto la barra principal de cócteles como la barra fría, los muebles de ayuda y varias piezas de apoyo se realizaron con estructuras metálicas pintadas al horno. En este trabajo contamos con la colaboración de Calma Design, que nos ayudó a llevar estas piezas a obra con el acabado y la precisión que necesitaba el proyecto.

El hierro aparece como contrapunto a la piedra. No intenta parecer antiguo, pero tampoco cae en una imagen excesivamente moderna. Funciona como una capa nueva dentro del edificio, claramente contemporánea, pero medida. En estos casos, para mí, lo importante es que lo nuevo no intente falsificar lo viejo. La piedra es la piedra. El hierro es hierro. Y el proyecto tiene que encontrar la forma de que convivan sin que una cosa anule a la otra.
La barra de cócteles, la cava, la barra fría, los muebles de apoyo y la iluminación trabajan en esa dirección. Son elementos nuevos, diseñados para el uso real del restaurante, pero colocados dentro de un local que ya tenía mucho carácter antes de que llegáramos nosotros.
Al final, esta reforma no consistió en llenar un restaurante de cosas nuevas. Fue más bien lo contrario. Primero hubo que quitar, limpiar, mirar y entender. Después aparecieron las barras, la iluminación, la cava, los muebles metálicos y toda la organización interior. Pero el punto de partida fue siempre el mismo: dejar que el edificio medieval siguiera estando presente, sin convertirlo en decorado y sin obligarlo a parecer otra cosa.
Aquí te dejo una galería con más fotos, y recuerda que si necesitas ayuda para tu proyecto, no dudes en contactar!!

















